Jamás se sabrá la causa del porque nos fijamos en otro cuerpo, en otro ser para poder complementar ese algo que nos falta…
Hace ya un par de años que nuestra relación no es la misma, que no te miro y no me tocas como lo hacíamos antes, cuando todo esto comenzó cuando solamente en nuestra mesa había dos tazas de café y nuestros cuerpos rosando el vapor que emanaba de nuestras tazas, ¿que nos paso?.
Un día llegue a un bar con unas amigas sin pesar, solo quería tomarme algo y olvidar todo las discusiones que tenemos los dos a diario. Al llegar a ese lugar sentí que algo me quemo y eras tú, mi nuevo “amigo amante”. Me mirabas y de la nada te me acercaste y preguntaste mi nombre, te conteste de forma nervioso pero a la vez ansioso de que te sentaras conmigo, hablamos de la vida me reí y de la nada nuestras manos se empezaron a rozar, con tan sola una mirada me vi enfrentado a algo que no había sentido por años.
Pasaron las horas y nos fuimos a tu hogar, te bese me besaste, nuestro cuerpo flotaban como un átomo en verano, sentí el olor de tu piel esa fragancia que me excitaba con tal solo verte pasar, oh Dios! Jamás había sentido esa sensación de solo tener sexo de sentirme dentro de mí, de que jamás acabaras, de que la noche se alargada mas y cada día más. Pero el reloj marca la hora y tuve que volver a mi hogar y olvidar esa bendita y a la vez maldita sensación de la lujuria por lo prohibido.
Al entrar por la puerta de nuestro hogar te vi y todo era como antes, un vacio en nuestro hogar, el frío viento me golpeo la cara y con ella cayo una lagrima, la soledad se había apoderado de este sitio, el cual construimos con tanto ilusión de que jamás iba a cavar de que solo éramos tu y yo, me bañe y recordé a mi “ nuevo amigo” con mis manos, al sentir ese vapor caliente y esa agua que golpeaba con fuerza en mi espalda, volví a recordar una y otra vez, no se me había olvidado esa sensación de placer de sentirme tan hombre de saber que yo tenía el control…
Al acostarme te pensé y te dese con tantas fuerza que mi cuerpo emanaba llamas al solo tocarme, por eso mismo la noche siguiente te volví a ver y la siguiente y la sub siguiente y así pasaron meses y años. Hasta cuando llego esa misma sensación de mi hogar ese mismo frío, de que era todo un acto de pudrición y donde dejamos ese acto de bendición de que el sexo era nuestra salida de escape no lo sé…
Decidí dejarte pero esta vez también decidí dejar a mi pasado contigo, para que volver a una casa fría donde no hay nada más que muebles que sufren con mi presencia…

muy bna historia, me senti en algunas partes del texto identificado, espero sigas escribiendo mas, agradecerte por leer mi blog, espero tener el gusto de poder charlar contigo , aki t dejo mi msn : xpresate_@hotmail.com
ResponderEliminarun fuerte abrazo.fercito